A partir de una regularización legal, los porteños cuentan con más opciones en este rubro. Cómo funciona y qué situaciones ha generado en otros países
Demasiadas cuestiones han cambiado, a nivel tecnológico y deportivo, desde la aparición del PRODE (Pronósticos Deportivos), aquel sistema creado en 1972, a partir del cual se podía apostar sobre los futuros resultados de la fecha del torneo de primera división de fútbol. Actualmente, si bien el PRODE tuvo vigencia hasta el año pasado, el negocio de las apuestas en el deporte tiene, en su versión online, la rama más fuerte.
Hoy por hoy, estas empresas permiten una amplia gama de operaciones, mucho mayor al simple resultado del partido. Otorgan múltiples opciones, como apostar tanto previo a un partido, como cuando se está disputando, especular con quien será el autor del primer gol y hasta arriesgar cuántos amonestados tendrá el encuentro.
En Argentina, la popularidad del fútbol también se ve reflejada en este rubro, ya que es el deporte que más jugadores atrae, pero también hay un buen número que se dedica al tenis, boxeo, rugby o básquet. A nivel mundial, todos estos deportes han tenido conflictos vinculados a las apuestas, que se han profundizado a partir de la proliferación de las casas online, que otorgan la facilidad de apostar hasta desde un teléfono móvil.
Sin embargo, en 2007, el caso del ruso Nicolay Davydenko alertó a todo el mundo del deporte. En ese entonces, se desató un escándalo que rozó a empresas de gran calibre, líderes hasta el día de hoy, como Bet 365 y Betfair, la primera casa en desarrollar un sistema de operaciones distinto, a partir del cual los usuarios podían apostar entre sí sin gran intervención de la casa. El ruso era por entonces el número 4 del mundo, un tenista de elite, de un nivel notable y debía enfrentarse por la segunda ronda del torneo de Sopot, Polonia, al argentino Martín Vasallo Arguello, 87 del mundo. Curiosamente, poco antes del comienzo del partido, el argentino pasó a ser el favorito en las apuestas, que fueron extrañamente superiores a la de otros partidos de la misma instancia del mismo torneo, y hasta continuó siéndolo pese a perder el primer set. Finalmente Davydenko se retiró en el tercer set aludiendo una lesión y el triunfo fue para Vasallo Arguello.
Casos similares se han comprobado en el fútbol también. En España, este año, una investigación iniciada a partir de un encuentro entre dos equipos de segunda división, Gimnàstic de Terragona y Sociedad Deportiva Huesca, en la temporada 17-18, reveló una red de amaño de partidos, apuestas y blanqueo de capitales, integrada por jugadores y dirigentes de varios clubes del fútbol español. Todo surgió porque se detectó un volumen inusual de apuestas a un resultado muy específico: empate al terminar el primer tiempo y triunfo de Gimnàstic al finalizar el encuentro, que fue lo que finalmente ocurrió. En el marco de ésta misma investigación surgieron algunas escuchas que asocian también a esta red un partido de tenis en dobles, disputado por Marc y Feliciano López en Wimbledon, en el año 2017, que aún continúa bajo la lupa.
Por último, en Uruguay, la Federación de Básquet inició una investigación cuyos resultados aún se desconocen, a partir de la denuncia del club Unión Atlética a un jugador de Peñarol, por haber incitado a rivales a dejarse ganar. La Federación uruguaya, además, manifestó que posee un software con la capacidad de analizar la actividad irregular de apuestas, para detectar cualquier cuestión que salga de los carriles normales.
Definitivamente, el fenómeno de las apuestas online ha llegado para quedarse, e intentar prohibirlo o negarlo sería tan infructuoso como poco conveniente. Sin embargo, queda claro por las situaciones ocurridas en todo el planeta, que es una cuestión que debe ser seguida de cerca. El control gubernamental, para evitar la transformación total del deporte en un medio y no en un fin, es imperioso. El deporte es, actualmente, en la mayoría de los casos, un negocio, y tal cuestión no tiene por qué ser negativa. Pero de ningún modo, puede permitirse que sea negociable la naturaleza competitiva ni la honestidad de algunos deportistas.
Fuente: iproup.com